PSICÓTICO SE ATRINCHERÓ EN SU VIVIENDA

El maquinista de barco de 47 años que había disparado en su casa del barrio Punto Mogotes y se negaba a entregarse a la policía, declaró ante el fiscal Gastón De Marco, quien desestimó la imputación por "privación ilegítima de la libertad" y dispuso su libertad.

“Pudo haber sido una masacre”, dijeron fuentes judiciales allegadas al caso que mantuvo por varias horas del sábado en vilo a vecinos del barrio Punta Mogotes, cuando un hombre de 47 años se atrincheró en su casa con su familia, comenzó a disparar y, ante la llegada de la policía se negó a entregarse hasta que finalmente fue detenido.

 

El fiscal Gastón De Marco, en un primer momento, había imputado al hombre -quien trabaja como maquinista de barco- por los delitos de privación ilegal de la libertad, resistencia a la autoridad y abuso de armas.

 

Sin embargo, con el correr de las horas la imputación de “privación ilegal de la libertad” se cayó y el fiscal la desestimó, ya que la mujer del hombre aseguró que en ningún momento ni ella ni sus hijos habían sido “rehenes” de su pareja.

 

La mujer brindó su testimonio antes de que su pareja declarara ante el fiscal y le explicó a De Marco que el hombre había pensado que había ladrones en los techos de la casa y que, por eso, su actitud fue tomar una de sus armas y disparar. Además, aseguró que ella no salió de su vivienda para quedarse con su pareja e intentar calmar al hombre.

 

La mujer “justificó” el accionar de su pareja en un supuesto brote psicótico.

 

La declaración del maquinista de barco fue en sintonía con lo que dijo su pareja. El hombre le dijo al fiscal que estaba “convencido” que había ladrones en los techos o en la casa, que por eso había disparado y que, al llegar la policía simplemente no les creyó y pensó que eran los mismos delincuentes que lo querían engañar.

 

Además, según pudo saber LA CAPITAL, el hombre habría consumido estupefacientes esa misma madrugada, lo que pudo haber afectado sus facultades mentales y detonado el brote psicótico.

 

De esta manera, el hombre quedó en libertad y tuvo que fijar un domicilio diferente al que viven sus hijas menores de edad. Además seguirá imputado por las causas de “abuso de armas y resistencia a la autoridad”.

 

“Pudo haber sido una masacre”, repiten fuentes allegadas al caso, quienes agradecen que el hombre, en pleno “brote psicótico” no hubiese disparado contra su familia o la policía.

LA CAPITAL