Renuncias y amenaza de medida de fuerza en Miramar

Durante los últimos 2 meses, 6 enfermeras renunciaron a sus puestos en el hospital municipal por los bajos salarios. Por el momento, el municipio ofreció un bono remunerativo de 2500 pesos por tiempo indeterminado, algo que no fue aceptado. Se analiza un paro la semana próxima.

El conflicto entre el municipio y trabajadores de enfermería en Miramar continúa y de momento parece estar lejos de una solución.

 

Al parecer, durante los últimos días no hubo contactos concretos entre las partes y ante el reclamo de mejora salarial, los trabajadores aún esperan una oferta superadora al bono de 2500 pesos que se ofrecieron desde el Ejecutivo durante un período indeterminado, algo que no fue aceptado.

 

Las diferencias no terminan de saldarse, esto primeramente produjo que hace unos meses atrás cuatro enfermeras solicitaran licencia y se fueran a trabajar temporariamente a Neuquén, aunque luego no arreglaron su continuidad en el nosocomio local. A estas se sumó la renuncia de otras dos agentes de salud durante los últimos días.

 

Producto de la situación, no se descarta una medida de fuerza dejando de lado ya las manifestaciones que tuvieron lugar en diversos sectores de la ciudad.

 

“Ayer (por el lunes) hubo una asamblea y se decidió junto con el abogado tomar medidas más extremas, estamos perdiendo muchos compañeros de trabajo porque con lo que cobran no pueden mantener sus hogares”, dijo a LA CAPITAL, Alejandra Morán, una de las voceras en el conflicto.

 

“Se va a elevar una nueva nota al Ejecutivo y si no hay respuesta antes del fin de semana, en señal de protesta sólo se atenderán las urgencias. Las compañeras que renunciaron eran personal muy capacitado, todas matriculadas, con una antigüedad de entre 3 a 11 años y en planta permanente”, agregó.

 

Para ir paliando las vacantes que se van generando, Morán expresó que “se toman auxiliares y estudiantes de segundo año ya que nadie con título va a querer trabajar bajos esas condiciones. Es muy triste todo”.

 

El 26 de octubre, los enfermeros entregaron un petitorio al intendente Sebastián Ianantuony, donde pidieron una recomposición salarial que les permitiera llegar a un básico de 40.000 pesos que actualmente de acuerdo al último aumento que consiguió el sindicato está en 21.500 pesos para aquellos de planta permanente y 17.000 pesos quienes son contratados.

 

También solicitaron el reconocimiento a profesionales de la salud ya que, según se informó, figuran como técnicos y otros administrativos en cuanto a las categorizaciones y eso lógicamente modifica el ingreso en los sueldos.

 

Paralelamente, se busca que se abone la “insalubridad” a todos los enfermeros por igual en el distrito.

 

Más allá de otros beneficios perdidos hace algunos años que intentan recuperarse por parte de los empleados de este sector de la salud, también persiguen el concepto de jubilación a los 55 años cumplidos con 25 años de aportes.

LA CAPITAL

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