El crecimiento del coronavirus en el interior de la Argentina es menor que lo informado oficialmente


Si bien en el último mes hubo aumentos de más del 200% en distritos como Jujuy y Río Negro, fuera de CABA y provincia de Buenos Aires la progresión del virus llega al 30% y no al 37% como sostuvo el Presidente. La máxima preocupación ahora es la falta de profesionales médicos especializados.

El viernes pasado, cuando Alberto Fernández anunció la nueva prórroga del aislamiento social preventivo y obligatorio, el mandatario lamentó que el problema ya no era “solo del AMBA” sino que ahora se había diseminado a todo el país. “Hace un mes y medio el 93% de los nuevos casos estaban en el AMBA, en las otras provincias era solo 7%, ahora en las provincias ese porcentaje se multiplicó por 5. Hoy representa el 37% del total de casos”, sostuvo.

 

Este porcentaje del crecimiento de contagios en el interior se corresponde con los nuevos casos en el último mes y medio, no con la distribución de los acumulados por provincia, que es el número de base que se usa para el cálculo de la incidencia y otros indicadores sanitarios, como la letalidad, que refleja la cantidad de muertos con relación a los casos de COVID positivos detectados.

 

El 15 de julio pasado, el 93% de los nuevos casos positivos se acumulaban en PBA y CABA y el 7% en el resto. Al día de ayer, el 70% de los nuevos casos se da en las dos jurisdicciones más grandes y el 30% en el resto de las provincias.

Al día de hoy, CABA y Provincia de Buenos Aires registran el 62% y 22% respectivamente de los 451.198 contagios totales acumulados. Esto implica que concentran el 84% de los casos a nivel nacional, mientras que el 16% restante se produjo en el resto de las provincias.

 

Y si se analiza hacia atrás en el tiempo, esta distribución no varió en los últimos tres meses: el 1º de junio había 17.415 casos confirmados, de los cuales, 14.624 eran de CABA y PBA, lo cual representaba el mismo 84%, mientras que el resto del país registraba el otro 16%.

 

Lo que sí varió es la situación de algunas provincias. Por ejemplo, Jujuy, donde el 3 de agosto había 2.481 confirmados y el 3 de septiembre 9.217, es decir, en un mes los positivos aumentaron en un 271%.

 

 

Algo similar ocurrió en Río Negro, que el 3 de agosto tenía 2.126 casos y ayer 6.506, lo cual representa un 200% de aumento. Y también en Neuquén, que hace 31 días tenía 1.224 casos y ayer 3.398, lo cual implica un aumento del 177%.

 

Incidencia y letalidad

 

La Ciudad de Buenos Aires sigue liderando la incidencia a nivel nacional. Se contagiaron más de 3.200 personas por cada 100.000 habitantes, más del doble que la Provincia de Buenos Aires: 1.586 sobre la misma base poblacional.

 

En tanto, Tierra del Fuego y Jujuy tienen tasas de incidencia de entre 1.100 y 1.200 casos por cada 100.000 habitantes. Cerca está Río Negro con una tasa de 870 casos sobre la misma base.

 

En cuanto a la letalidad –uno de los indicadores que revelan la debilidad/fortaleza del sistema sanitario para salvarle o no la vida a un infectado–, varía según cada provincia. A nivel nacional Argentina tiene un buen indicador de 2 fallecidos cada 100 contagiados, que se ha venido manteniendo estable desde el principio de la pandemia. En este resultado influyen no solo la capacidad y calidad de la asistencia, sino también la edad de los pacientes y las enfermedades de base preexistentes. Es un indicador nacional que se viene manteniendo estable a lo largo de la pandemia.

 

 

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Chaco tiene el doble de letalidad que la media nacional: casi 4 fallecimientos cada 100 casos. Y por encima de la media nacional también se ubican La Rioja, Misiones, Río Negro y Jujuy con valores cercanos a los 3 muertos por cada 100 positivos.

 

La Provincia de Buenos Aires y CABA tuvieron una letalidad cercana a 4 sobre principios de abril y ahora registran 2 fallecidos por cada 100 pacientes.

 

Ocupación de camas y recursos humanos

 

El análisis de los casos realizado por la Unidad de Datos de Infobae revela que el foco de la pandemia no ha cambiado, y la máxima preocupación sigue estando en AMBA, conformada por la Ciudad y 40 partidos del conurbano bonaerense.

 

Al día de ayer, la ocupación de camas de terapia en el AMBA era del 68,2%, un porcentaje que no varió demasiado en las últimas dos semanas. Al 15 de agosto último, la ocupación era del 68,5% según los reportes que entrega diariamente el Ministerio de Salud de la Nación.

 

Y específicamente en CABA, los números parecen estar mejorando: la última actualización del conjunto de datos abiertos del gobierno porteño indica que la ocupación de camas UTI en hospitales públicos de la Ciudad es del 58,89%, cuando el 14 de agosto la situación era peor: 68,44%.

 

El problema más sensible, en estos momentos, más allá de las camas, es el recurso humano: los profesionales de la salud y, en particular, los médicos especializados en terapia intensiva, que a diferencia de las camas y los respiradores –que se fueron adquiriendo desde el inicio de la pandemia–, no pueden multiplicarse porque requieren una formación muy especializada.

 

Y por eso la necesidad de difundir el mensaje de que es necesario bajar la circulación: a menor movimiento, menor número de casos y por ende menor número de internaciones.

 

Esta semana la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva emitió una dura carta en la que expone los problemas que atraviesa el sector: “Los médicos, enfermeros, kinesiólogos y otros miembros de la comunidad de terapia intensiva sentimos que estamos perdiendo la batalla”, expresaron. “Los intensivistas, que ya éramos pocos antes de la pandemia, hoy nos encontramos al límite de nuestras fuerzas, raleados por la enfermedad, exhaustos por el trabajo continuo e intenso, atendiendo cada vez más pacientes”, exponiendo lo que es quizás el aspecto más crítico de la situación que enfrenta el país para atender la pandemia.

INFOBAE

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