Ovnis tomaron el control de una avioneta, el piloto vivió momentos de terror


Cómo debió ser controlada la avioneta por las naves. Ocurrió en México, y se trató uno de los encuentros cercanos con naves extraterrestres más impactantes que le sucedió a un joven aviador en 1975.

Muchas personas dicen haber visto extraños objetos voladores que no pudieron reconocer mientras surcaban el cielo. También es numerosa la gente que dice haber observado alguna vez enigmáticos seres, supuestamente de otros mundo, en la Tierra. Claro que, cuando hay que ir a probar esos casos, son pocos los hechos que pueden constatarse fehacientemente y que dejen pruebas tangibles. Así, esos casos reducen enormemente la casuística, pero siempre hay vivencias que se logran rescatar. Uno de esos es el del mexicano Carlos Antonio de los Santos Montiel, quien voló a la par de tres OVNI, lo que se pudo verificar gracias a los radares de la base de una estación aeroespacial con la que se comunicaba el por entonces joven aviador y del piloto de otra aeronave que alcanzó a acercarse a una escena propia de un filme futurista.
Volando al DF

El sábado 3 de mayo de 1975, en horas de la mañana, el piloto De los Santos, de 23 años, decidió viajar rumbo al Distrito Federal mexicano en su avioneta Piper PA-24 Comanche, cuya matrícula era XB-XAU, por lo que partió de la turística ciudad de Zihuatanejo, sobre la costa del Pacífico, al noroeste de Acapulco. El clima no lo acompañaba, dado que se encontraba nuboso y con poca visibilidad, pero el entusiasta joven decidió volar igual, dado que tenía permiso para hacerlo.

Una vez que despegó, buscó rápidamente ascender hasta una altura de unos 4.500 metros para poder mejorar la visibilidad, porque la nubosidad no lo acompañaba, pero, al no encontrar limpio el cielo, se posicionó por encima de los 4.800 metros, sobre el cúmulo tormentoso. En esa ubicación el cielo ya estaba azul y tranquilo. Así continuó su vuelo plácidamente hasta aproximadamente las 12 del mediodía, momento en que encararía el tramo final para aterrizar en la capital mexicana.

Mientras sobrevolaba el territorio observó que cerca de su posición se encontraba el lago de Tequesquitengo, pero al buscarlo con más detenimiento no lo pudo ubicar. Sorprendido, decidió recalibrar su instrumental y seguir vuelo. Considérese que, pese a su juventud, ya había adquirido experiencia en vuelos con esos aeroplanos.

Avistamiento y susto
Segundos más tarde de haber ejecutado ese ajuste en el instrumental, miró de reojo a su derecha, porque había una sombra que le llamaba la atención y pudo observar un cuerpo negro. Le llamó mucho la atención, por lo que movió su cabeza cerrando los ojos, pensando que era una alucinación, pero al mirar nuevamente allí estaba el imponente objeto con forma de dos platos unidos y con una cúpula que parecía una coraza.

Carlos Antonio describió a la nave como alucinante, con una superficie metálica, color mate, sin brillos, de un material oscuro. En su posterior relato, el aviador mencionó que el objeto se puso muy cerca de su posición. "Estaba totalmente pegado a mi avioneta, a tan apenas 20 centímetros del ala derecha", comentó.
CRONICA

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