Espanto en una boda: tenía 8 años, desapareció durante la fiesta y un invitado la había asesinado sin piedad


Maëlys de Araújo había ido con sus padres y su hermana Colleen a la boda. Estaba jugando con otros niños cuando desaparecióFueron solo unos minutos de distracción. Su familia ya no la encontró en el salón donde 180 invitados celebraban. Maëlys de Araújo se había esfumado. Luego llegó el horror: un invitado de último momento se había llevado a la pequeña.
Era un ex militar y también un pedófilo. El cuerpo apareció un año después en un bosque. Ocurrió en Francia en 2017, hoy el asesino espera su condena sin haberse arrepentido del atroz crimen.
Es un sábado de pleno verano en Europa: 26 de agosto de 2017. La familia De Araújo está celebrando el casamiento de una prima en el medio de la bucólica campiña de Pont de Beauvoisin, en el sudeste de Francia, en un edificio del ayuntamiento local. Es un sitio perfecto, tranquilo, acogedor y seguro para un festejo familiar con unos 180 invitados.

Jennifer Cleyet Marrel -que es enfermera del hospital de Pontarlier- y Joachim de Araújo -ciudadano francés de origen portugués y bombero de profesión- llegan a la fiesta con sus dos hijas: Colleen (11) y Maëlys (8). Son alumnas del colegio Barbouillons y saben que tienen diversión garantizada porque hay invitados otros veinte niños. Es la postal de una familia feliz.

Una felicidad que, como todo en la vida, disfrutan sin detenerse a analizar. La alegría, lo normal, lo previsible parecían ser los atributos naturales de esa arquitectura en la que los seres humanos nos solemos sentir protegidos.


La cotidianidad da la sensación de tener todo bajo control. Pero esa sensación de feliz seguridad, en unas horas más, se evaporará fatalmente para los de Araújo como una pompa de jabón.

La distracción de un minuto, el dolor eterno

Jennifer Cleyet Marrel -enfermera del hospital de Pontarlier- y Joachim de Araújo -ciudadano francés de origen portugués y bombero de profesión- con sus dos hijas Colleen (11) y Maëlys (8) cuando nada hacía sospechar la tragedia (Facebook)Maëlys mide un metro treinta, pesa 28 kilos, es etérea y de tez muy clara. Su largo pelo castaño lo lleva trenzado con unas flores blancas. Tiene puesto un vestido del mismo color de las flores y unas ballerinas en sus pies, al tono. Los chicos están en un área destinada exclusivamente para ellos, con una cuidadora contratada para la ocasión. Corren, juegan y comen cosas ricas. Se anuncia que la baby sitter se retirará a la 1.30 de la madrugada y que a partir de allí los niños quedarán a cargos de sus padres. Su abuela y su madre, cada tanto, pasan por ese salón a ver cómo va todo.

A las 2.45 su abuela habla con ella. Se acuerda de la hora exacta porque justo miró su celular.

Entre esa hora y las 3 de la madrugada Maëlys desaparece. Se esfuma. Han pasado 15 minutos. Solamente 15. Pero ese brevísimo tiempo será suficiente para darles vuelta la vida de una manera atroz.

Jennifer Cleyet Marrel -enfermera del hospital de Pontarlier- y Joachim de Araújo -ciudadano francés de origen portugués y bombero de profesión- con sus dos hijas Colleen (11) y Maëlys (8) cuando nada hacía sospechar la tragedia (Facebook)

Sus padres van a buscarla a las 3 de la mañana y no la encuentran. Miran todos los ambientes, salen al jardín, le preguntan por ella a otros invitados y familiares. Ni un rastro de su hija. Entonces deciden pedirle al DJ que la llame por los altoparlantes de la fiesta. El DJ exhorta al resto de los invitados para que ayuden a encontrarla. Son las 3.10 y Maëlys no está por ningún lado.
Lelandais era amigo del novio y fue un invitado de último momento. En el año 2002 entró en la armada donde se convirtió en adiestrador de perros, pero su mal comportamiento hizo que fuera dado de baja 
Con el corazón acelerado, los padres, intentan tranquilizarse y reflexionar. Están en una fiesta con amigos, ¿dónde puede haberse metido? Pero los minutos pasan y cuando ya han revisado todo infructuosamente, el miedo les aprieta el estómago. A las 3.57 deciden llamar a la policía.

A las 4 de la madrugada llegan los primeros agentes. Los invitados no podrán irse: tendrán que quedarse allí hasta las 19 horas de ese domingo.

Nadie lo dice, pero muchos lo piensan: entre ellos puede haber alguien que le haya hecho daño a Maëlys.

Búsqueda frenética

La zona se vuelve un área de combate: patrullas de a pie que rastrean metro a metro; voluntarios de a miles que se suman a la búsqueda; seis perros entrenados; varios buzos tácticos para sondear en los lagos cercanos; un par de espeleólogos para cubrir todos los terrenos y cavernas de los bosques aledaños y un helicóptero.

Con el pasar de los días y el aumento de la desesperación por encontrar algún rastro la policía llega a tener abocados a la tarea de encontrarla a 1.500 hombres. Entrevistan, sin pausa, a los 180 invitados y a 70 personas más vinculadas a ellos.

Los perros siguen el rastro de Maëlys desde el salón de fiestas hasta el parking del edificio, pero allí su olor se desvanece.

A Maëlys le gustaban los perros, el asesino la atrajo hasta su auto mostrándole videos de animalitos en su teléfono (Facebook) 

En la investigación surgen algunos datos preocupantes. Una docena de los invitados tienen iniciados expedientes por infracciones sexuales o acciones violentas. No es poco. Terminan allanando 40 domicilios y hacen traer dos perros más que son considerados “estrellas” en rastreo de víctimas. Los animales confirman lo que ya sospechaban: Maëlys llegó al estacionamiento y de allí se la llevaron en un auto.

Con el correr de las semanas los detectives se centran en un coche que les llama la atención: el Audi A3 gris de un adiestrador de perros y caballos. Se trata del ex soldado Nordahl Lelandais, de 34 años.

Lelandais era un invitado de último momento. Cuando ese mismo día del casamiento le mandó un mensaje de felicitación Eddy, el joven que se casaba, a quien conocía desde chico. El novio le ofreció pasar a saludar después de la cena… a comer un postre.

Lelandais era amigo del novio y fue un invitado de último momento. En el año 2002 entró en la armada donde se convirtió en adiestrador de perros, pero su mal comportamiento hizo que fuera dado de baja

Lelandais es interrogado por primera vez cinco días después de la desaparición de Maëlys: el jueves 31 de agosto de 2017. Sus contradicciones enseguida despiertan sospechas. Afirma que llegó tarde al casamiento, que vendió cocaína a varios invitados y que se ausentó de la fiesta durante un rato porque se había manchado sus pantalones con vino malbec. Los detectives olfatean algo extraño.

Luego trascenderá que, esa noche de la celebración, hubo una discusión entre él y los padres de Maëlys. Algo que la madre confirmó a través de su abogado. Maëlys adoraba los animales y Lelandais había sido visto a solas con ella, en el área infantil, mostrándole en su celular videos de sus pequeños perros. Los padres de Maëlys lo consideraron inapropiado, lo encararon y tuvieron un altercado. Todo esto fue revelado por la prestigiosa revista francesa Paris Match muchas semanas después, cuando ya Lelandais era formalmente un sospechoso.
INFOBAE

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