ATENTOS: "Cuentos del tío, crecen las estafas por teléfono en Mar del Plata"


Los números preocupan a los investigadores: cada vez son más las víctimas que son engañadas y entregan sus ahorros o hacen transferencias bancarias a los estafadores.

-¿Abuela?
-No equivocado.
-Pará, pará, no me cortés tía.
-No te reconozco la voz.
-Es que tuve anginas.

La denuncia parece sacada de la película “Nueve Reinas“, pero en este caso es real. El estafador llama a números fijos que saca de la guía telefónica y cuando logra entrar en confianza con la víctima, por lo general una jubilada, inventa algún pretexto para pedirle dinero, dinero que la víctima debe entregarle a otra persona para que el engaño pueda concretar.

El fiscal de la unidad de Delitos Económicos, Javier Pizzo, explica a LA CAPITAL que cada vez son más los casos de “cuento del tío” que se registran en Mar del Plata y todos cumplen con mecánicas parecidas.

Estos casos se aprovechan de las víctimas, en su mayoría adultos mayores, a quienes les quitan los ahorros que tienen en sus casas o en sus cuentas bancarias.

El fiscal Pizzo explicó que en los últimos días se registraron cinco de estas estafas en Mar del Plata, en todas una voz másculina pedía dinero para poder pagar una grúa, ya que se le había quedado el auto. El monto de las estafas varía, puede ir de 5.000 pesos a más de 40.000, todo depende en lo que el estafador presupone que la víctima podría dar.

El fiscal reconoce que la investigación de estos tiene cierta complejidad, ya que las llamadas a teléfonos fijos son difíciles de rastrear. Sin embargo, analizan todas las variables, intentan identificar las cuentas bancarias donde se depositó dinero y buscan dar con lo que, al parecer, podría ser una banda de estafadores con la modalidad de “cuento del tío”.

A casi 20 años de la película Nueve Reinas, parece que Ricardo Darín y Gastón Pauls hicieron escuela en Mar del Plata.

Una grúa por más de $40.000

Es viernes por la tarde y una jubilada recibe un llamado a su teléfono fijo. Del otro lado, un hombre con voz un poco ronca asegura ser su cuñado y le cuenta que tuvo un problema: viajaba desde Las Flores para visitarla y a la altura de Batán tuvo un accidente con su auto.

Después de calmar a la mujer, que se había preocupado por la salud de su supuesto cuñado, el hombre le dice que se le está cortando la señal, que será imposible llamarla de nuevo y que necesita dinero para ser remolcado, que por favor llame al número que le pasará luego, que es el de una grúa y que arregle el pago.

La mujer, con tal de ayudar a su cuñado, llama al número de la grúa. Le piden un depósito de 30.000 y después otro de 12.000. Los hace.

Pasa el día y su cuñado no aparece por su casa. Pasa el fin de semana y no tiene noticias de él. Llama y le cuentan que su cuñado estaba de viaje, pero por Córdoba y ahí la mujer cae en la cuenta que fue víctima de una estafa.

El miedo al “Corralito”

Pregunta por su abuela. No era. Arriesga por la tía que hace mucho no ve y acierta. Claro, la mujer no le reconoce la voz porque, obviamente, tiene anginas.

El joven le explica a la sorprendida jubilada que en Argentina está por pasar algo “raro”. Y tiene razón, en Argentina siempre está a punto de pasar algo raro. Entonces le explica: “¿Te acordás del “Corralito? Bueno, los billetes de 100, los de Evita y Roca van a costar la mitad y los dólares y euros se van para abajo”.

La mujer se desespera y busca sus ahorros. Son 20.000 pesos. Se lo cuenta a su sobrina por teléfono y él le dice que no se preocupara, que abajo había un amigo de él que podía llevarse su plata para cuidársela y que no perdiera el valor. La mujer agradece al supuesto salvador, baja y entrega el dinero al desconocido.

Al subir, espera el llamado de su sobrina, pero nunca llega. En ese momento entiende que fue estafada.

Dólares que pasan de moda

-Hola, Coco.
-Fede ¿sos vos?
-Si es que estoy con anginas.

Otro caso de anginas al servicio de estafadores. En esta denuncia, el delincuente sabía el apodo de una jubilada, a quien llamó a su teléfono fijo.

En la charla, luego de ponerse al día con tema familiares, el estafador le explicó a la jubilada que los dólares “viejo”, con la númeración que empieza por la letra A a la J perderían su valor.

La mujer, desesperada, buscó sus dólares, 23.900 y, para su terror, todos los billetes empezaban con letras de la A a la J.

El hombre la calmó, le dijo que había solución, que su contador pasaría a buscarlos y conseguiría billetes nuevos, por lo que la mujer, al siguiente extraño que tocó su portero eléctrico, le entregó los ahorros confiada en que la habían salvado.

Ese mismo dio, entendió que la habían estafado.

LA CAPITAL

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