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Piden prisión perpetua para cuatro personas por el crimen de un niño en un ritual umbanda


Para el fiscal Juan Pablo Lódola la "mae Rosa", su hija Ivana Toledo, la pareja de ella Diego Grollino y el exconvicto Christian Acha son los culpables de las torturas y asesinato de Uriel Cisneros (4). Además, pidió que la madre de la víctima fuera condenada por entregarlo a ese culto y el hijo de la "mae" por mentir en su testimonio.

El fiscal Juan Pablo Lódola pidió pena perpetua para los cuatro integrantes de un culto umbanda acusados de haber vejado, torturado y asesinado a un nene de 4 años en 2015 en el marco de un ritual de “magia negra”.

En su alegato frente al Tribunal en lo Criminal N°4, el fiscal consideró que quedó demostrado que Diego Grollino y su pareja, Ivana Toledo, fueron coautores de homicidio triplemente agravado por ensañamiento, alevosía y la participación de dos o más personas, en lo que fue el aberrante crimen de Uriel Cisneros. Además, acusó a la líder del culto umbanda, la “mae Rosa”, Rosana Toledo, de haber sido la instigadora del crimen y al exconvicto Christian Acha de partícipe necesario.

Para el fiscal a las cuatro personas les corresponde la misma pena, la máxima prevista por el Código Penal de prisión perpetua.

Además, solicitó que la madre de Uriel, Romina Hernández, fuera condenada a 6 años y 8 meses de prisión imputada por “abandono de persona seguido de muerte agravado por el vínculo” por haber “entregado” a su hijo al culto umbanda liderado por la mae Rosa.

También solicitó a los jueces Gustavo Fissore, Alfredo De Leonardis y Jorge Peralta, que condenaran al hijo de Rosana Toledo, Lucas, a 3 años 6 meses de prisión por falso testimonio al haber mentido en su declaración con respecto a lo acontecido en los hechos en los que Uriel fue asesinado brutalmente.

Finalmente, el fiscal Lódola retiró la acusación inicial a los padres de Diego Grollino, por considerar que no tuvieron ninguna participación con los hechos a pesar de que Uriel Cisneros era “cuidado” por su hijo y su pareja en su casa de Solís al 4700.

“Esto es una una deformación de la práctica religiosa”, expresó el fiscal Juan Pablo Lódola al ser consultado y, con respecto a las dificultados de comprender la cultura africanista y umbanda explicó: “Las prácticas africanistas no llegan a estas vejaciones y torturas. Durante el juicio, testigos sí explicaron que hacen sacrificios de animales que luego comen e incluso beben su sangre, pero eso no corresponde a delito alguno”.

El fiscal consideró que tanto la investigación, como el juicio, resultaron realmente complejos por la dificultad de ingresar a un mundo tan hermético como es el del culto umbanda. “Los testigos se han mostrado muy reticentes, se advirtió un temor muy pronunciado, sobre todo hacia Rosana Toledo. Claramente hubo un código de silencio entre los que conforman este grupo de “hijos de religión” con su jefe, que en este caso es una mae, la mae Rosana Toledo”, dijo el fiscal.

El lunes terminarán de exponer sus alegatos las defensas -son cinco en total- y luego los jueces tendrán cinco días para evaluar las pruebas y dar a conocer su veredicto.
LA CAPITAL

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