Su ex esposa lo acusó de abusar de sus hijos pero la Justicia lo absolvió


El Tribunal en lo Criminal N°2 falló a favor de un hombre al que su ex esposa lo había acusado de abusar sexualmente de dos hijos.

Un hombre de 45 años fue absuelto por un tribunal de Mar del Plata siete años después de que su ex esposa lo acusara de abusar sexualmente de dos de sus pequeños hijos en un contexto de ruptura matrimonial.

Los jueces Alexis Simaz, Roberto Falcone y Néstor Conti consideraron tras una exhaustiva evaluación de la prueba, principalmente de las conclusiones realizadas por peritos tras las entrevistas de cámara Gesell a los niños, que no estaba probada los graves hechos y, por el contrario, que existían numerosos indicios que se acercaban más al descargo del imputado.

El fallo se conoció en las últimas horas y, al menos en esta primera instancia judicial, dejó al descubierto una problemática frecuente que es aquella en las que las disputa matrimoniales tienen a los hijos como las principales víctimas.

En noviembre de 2011, luego de algún tiempo de estar distanciados, los integrantes de una pareja con tres hijos, dos varones y una nena, tomaron caminos diferentes. Se desprende de la interpretación hecha por los jueces que en esos momentos el hombre informó a la mujer –sus datos personales naturalmente quedarán ocultos- su voluntad de mantener solo el lazo por los niños, pero que la relación entre ellos estaba terminada.

En ese momento fue que se produjo la primera denuncia por abuso sexual realizada por la madre contra el padre y en perjuicio de los dos hijos varones. Una especialista en esos casos realizó una valoración inicial y al no hallar ningún indicativo real de esos hechos hizo un informe que terminó en el archivo de la causa.

Vale decir que para entonces el padre llevaba 15 meses separado de la madre y se veía con los hijos dos veces entre semana y más de un día entre sábado y domingo.

En marzo de 2013, con el padre ya separado de sus hijos por este contexto, la causa se desarchivó una vez que la madre volvió a presentarse en el Centro de Asistencia a la Víctima, pero nuevamente la licenciada María Fernanda Manterola redactó un informe en el que decía que los niños no hacían referencia a los hechos denunciados por su madre.

Un año después, en marzo de 2014, la madre volvió a llevar a los niños a la misma oficina y la licenciada Manterola advirtió un cambio de actitud en los niños. Entonces en mayo se autoriza una cámara Gesell y recién entonces los niños cuentan que entre 3 y 4 años atrás (al momento de la entrevista tenía uno de ellos 8 años) el padre los tocaba en la ducha y que los tocaba en una cama. Las referencias de los menores fueron en un caso con precisión (tocamientos sobre la cama) y en otro solo de forma indirecta: un hermano dijo lo que escuchó decir a la madre sobre lo que le hacían a su hermano…

La madre de los niños recibió asesoramiento del estudio de la abogada Patricia Perelló y se incorporaron como pruebas unos dibujos que la terapeuta de los niños había interpretado como una muestra de los abusos. Un niño había dibujado nubes con formas genitales y un paraguas que le cubría todo menos la “cola”.

Los jueces valoraron todos los elementos agregados al expediente por lectura, pero también los surgidos en el  debate como las consideraciones hechas por las trabajadoras sociales que fueron testigos y controladoras de los encuentros entre el padre y los niños (eso ya no ocurre desde hace 4 años). “La asistente social Yesica Felis, luego de innumerables encuentros que reseñó como altamente favorables entre el hombre y sus hijos, pidió finalizar su intervención dado que ya no resultaba necesaria”, dice el fallo.

Aunque no fue agregado al debate hay un detalle más: la mujer también había denunciado a su ex marido por abusar de la hija de ambos delante de una asistente social en una plaza. Esa causa también fue archivada, pero a diferencia de ésta, quedó en ese estado para siempre, por inverosímil.

Críticas y conclusiones

Una de las críticas más duras fue a la terapeuta de la madre y los niños, la que interpretó los dibujos como si fueran indicadores de “abuso sexual” sin ser una especialista en ASI.

También se valoró negativamente que en la realización de la cámara Gesell los dichos de uno de los niños solo surgieron de diálogos con su madre en donde ésta le animaba a seguir diciéndole “qué divertido”.

Los jueces destacaron también que el padre vio tres días por semana a sus hijos durante 15 meses y que, cuatro años después, uno de los niños dijo que “una sola vez” el padre lo había tocado en la ducha.

En su declaración durante el juicio el padre (“esperé siete años este momento”) dio detalles de su relación con los niños, contó que nunca los bañó desnudo, que siempre lo hacía en casa de su madre y que jugaba con sus hijos a “guerra de cosquillas”. También reconoció que en esos juegos alguna vez le pudo haber dado un “beso en las nalgas”.

Para los jueces, durante el juicio no pudo desmentirse que lo dicho por el padre que “cada denuncia de la señora sobrevino a alguna negativa de parte (del padre) a retomar la relación o bien a algún disgusto generado en ella por la existencia de una nueva pareja suya”. Y los jueces destacaron al padre en “su reconocimiento de que una vez jugando le dio un beso en la nalga a su hijo y que eso pudo motivar distorsiones varias en quienes lo escucharon contarlo”.

Por todos esos argumentos y conclusiones los jueces resolvieron absolver al hombre de 45 años, defendido por el abogado Martín Bernat, de los delitos de abuso sexual agravado por el vínculo y abuso sexual gravemente ultrajante agravado por el vínculo.

“La Justicia falló con claridad, sin embargo la reparación contra mi defendido es difícil que se produzca. El a sus hijos no les ve hace más de cuatro años y lo peor de todos es que ellos hoy realmente piensan que sucedió lo que les hicieron decir”, finalizó el defensor.
LA CAPITAL

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