Portera asesinada: investigan el núcleo íntimo de la víctima


A horas del crimen de María Rosa López (64), la fiscalía cuenta con dos sospechosos con vínculos con la mujer que apareció muerta en la bañera de un departamento en el edificio céntrico en el que trabajaba.

A menos de 24 horas del asesinato de María Rosa López (64), la portera del edificio céntrico Aconcagua VII que apareció muerta en el interior de la bañera de un departamento, la fiscalía cuenta con dos sospechosos del círculo íntimo de la víctima.

Según pudo saber LA CAPITAL ambos sospechosos ya están identificados. Uno de ellos sería un músico de la ciudad del entorno de la víctima, quien estuvo internado en un psiquiátrico luego problemas por deudas económicas.

Del otro sospechoso, las fuentes de la investigación consultadas no quisieron aportar datos para no “interferir con la investigación”.

Este viernes por la tarde, por orden del fiscal Juan Pablo Lódola, personal de la comisaría primera realizó dos allanamientos en el edificio Aconcagua VII, por un lado en el departamento 8 “A” donde el cuerpo de María Rosa López fue hallado, y por otro lado en el departamento de planta baja, donde la portera vivía.

Los investigadores aún intentan determinar qué hacía María Rosa López en el departamento donde fue asesinada. Para esto, además de entrevistar posibles testigos, la fiscalía solicitará las cámaras de seguridad de la zona, para analizar las imágenes del lugar en las horas que se supone se registró la muerte, aproximadamente las 22 del jueves.

Fuentes oficiales adelantaron que en los allanamientos no se habrían hallado elementos probatorios contundentes, por lo que la investigación continúa entorno a los dos sospechosos del vínculo íntimo de la víctima.

María Rosa López tenía 64 años y era la portera del edificio Aconcagua VII, ubicado en La Rioja 1636, lindero con el Palacio Municipal.

Según familiares de María Rosa López, la mujer había sufrido tres infartos en el pasado y padecía depresión, muchas veces potenciada por su problema de tiroides. Además, la mujer se mantenía distanciada de su hijo, con quien no había hablado en los últimos cuatro años.

Es por eso, que cuando la policía llamó al hijo de María Rosa López para relatarle que su madre había muerto, de muerte natural o suicidio, el hombre entendió que era una posibilidad cierta. Sin embargo, horas después le informaron que esto había cambiado, ya que la autopsia determinó que se trataba de un homicidio.
LA CAPITAL

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