Sierra de la Ventana : Incendios ya consumieron más de 10 mil hectáreas

Las condiciones climáticas complicaron aún más los incendios que ahora alcanzan más de 10000 hectáreas en la periferia de esta villa turística, ahora con llamas que fueron más allá de la ruta 76 y empiezan a consumir vegetación de un sector que es reserva forestal.


Con temperaturas de hasta 36 grados y constante rotación del viento, sumado a la escasez de lluvias que se mantiene desde antes de fin de año, se complica este esfuerzo que más de 150 bomberos -en su mayoría voluntarios- realizan sobre terrenos difíciles, con faldeos rocosos por los que corren las llamas en una extensión que ya supera los 20 kilómetros.

Fuentes consultadas por LA NACION coinciden en señalar que el origen del fuego pudo haber sido en chispas surgidas de un tren que corre entre las sierras, una de cuyas locomotoras quedó destruida esta madrugada, cuando se reavivaron las llamas en la denominada Estación Peralta, punto que habría sido origen inicial de este incendio que no para de ganar terreno.

 Las autobombas van y vienen, a destajo, por las rutas 72 y 76, esta última cortada al tránsito de anoche por la presencia de humo, animales sueltos y máquinas viales abocadas al operativo de seguridad de control del incendio. Autoridades locales habían advertido que la situación se agravaría si el incendio lograba pasar del otro lado del pavimento de la ruta 76, lo que ocurrió antes de este mediodía, previo giro del viento. Allí conviven otros establecimientos y la Reserva Natural Parque Ernesto Tornquist, que ya supo de este tipo de episodios en 2014, cuando más el 90% de sus 6700 hectáreas forestadas quedó reducido casi a cenizas.
“La situación es muy preocupante”, reconoció el intendente de Tornquist, Sergio Bordoni, al evaluar una situación que tiene un horizonte final poco claro. El pronóstico solo anticipa más problemas en próximas horas: altas marcas térmicas y nada de precipitaciones importantes a corto plazo.

Hasta el momento los daños son sobre amplias hectáreas de forraje y arbustos quemados. En el inicio de estas tareas se registraron algunos accidentes que afectaron a cuatro bomberos, uno de los cuales terminó internado en terapia intensiva y se recupera favorablemente en Bahía Blanca tras sufrir el impacto de una carga de agua lanzada desde un avión hidrante. Los otros tres tuvieron complicaciones menores, dos de ellos con principios de asfixia. Anoche, para minimizar riesgos, se evacuó a familiares del encargado de un puesto rural, entre ellos niños. El viento había empezado a empujar las llamas hacia la casa que allí habitan.
Marcelo Mosiejchuk, coordinador del Servicio Nacional de Manejo de Fuego, informó a La Nación que dos aviones hidrantes y un helicóptero con helibalde operan desde ayer en jurisdicción de Sierra de la Ventana para complementar desde el aire la labor descomunal que en tierra desarrollan los bomberos locales con apoyo de una decena de distritos de la zona. “Hay una fuerte sequía en toda la región que ha favorecido estos incendios”
De día y de noche se trabaja en estos campos, donde con apoyo de maquinaria vial se abrieron caminos en tierras que hasta hace poco estuvieron sembradas con cereales y hoy son un paño interminable de rastrojo crujiente que el fuego se devora en minutos. Con esas topadoras también se forjan los cortafuegos, barreras de tierra con las que se intenta poner un límite al avance de las llamas.

Los bomberos avanzan con mochilas al hombro y las “guachas”, una suerte de rebenque con el que se golpea a una y otra vez sobre los pequeños focos ígneos. A veces apaga, pero otras veces ese mismo movimiento genera un soplido que expande el fuego cercano que parecía liquidado.

Por el momento no se registran pérdidas de ganado. Productores de las zonas afectadas por el incendio lograron acorralar la mayoría de su hacienda en sectores alejados. Admiten que quedaron algunos animales sueltos pero con margen suficiente como para que se puedan proteger en puntos más seguros.

El panorama inmediato no es demasiado alentador. Las condiciones de altas temperaturas y vientos más la baja humedad dan forma a la fórmula perfecta para que los incendios mantengan fuerza, solo limitada por el esfuerzo de los bomberos y el agua que se arroja desde los medios aéreos.
LA NACIÓN

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