La batalla por el langostino y los interesados en entrar por la ventana

Mar del Plata pide que sea el CFP quien regule la pesquería y Chubut defiende su jurisdicción provincial mientras crece la amenaza de seguir incrementando el esfuerzo pesquero con barcos congeladores y fresqueros mayores de 40 metros.
La pesquería de langostino patagónico se ha transformado en el escenario de la nueva disputa que enfrenta a la pesca marplatense y a la patagónica en el seno del Consejo Federal Pesquero (CFP)
POR Roberto Garrone

La disputa pasa ver quién tiene mayor incidencia en el manejo de un recurso que a partir de su extraordinaria superabundancia tiñe de verde todos los números de una industria pesquera dominada por los grises.

Como ocurrió el año pasado, la temporada de aguas nacionales, donde además de la flota tangonera operan cada vez más fresqueros marplatenses, tuvo un mayor protagonismo y las capturas generales en el área dominan los desembarques que este año superarán las 200 mil toneladas.

En aguas provinciales hubo más ejemplares chicos que acertadas medidas de manejo de Chubut y Santa Cruz.

Claro que el objetivo de pescar el langostino cuando más grande es, y por consiguiente, más lo pagan en el mercado internacional –principalmente China, España y Estados Unidos- choca con otra realidad.

La flota fresquera aporta grandes volúmenes y la estructura productiva en Chubut no alcanza a dar abasto para reprocesar tanto langostino. El problema termina resolviéndose de una manera tan simple como poco rentable.

De ese langostino fresco excedente se conserva la “cola”, que tiene la porción de músculo/carne, más predominante del crustáceo, y se forman bloques congelados de entre 6 y 10 kilos.

Ese producto también tiene una calidad diversa. La de buena calidad, con materia prima de aguas nacionales, se pagó hasta más de 7 dólares por kilo. La de peor calidad, no llegó a 6 dólares.

El destino de los bloques son países como Perú, Ecuador, Guatemala o Bolivia, donde son reprocesados e ingresan a los mismos mercados que el langostino entero que exportan empresas nacionales.

El fenómeno evidencia un problema tangible de costo laboral que tiene la industria argentina. Un empleado registrado que reprocesa el crustáceo en cualquiera de esas fábricas de Rawson, Comodoro Rivadavia o Puerto Madryn genera un costo de unos 3 mil dólares mensuales, mientras que fronteras afuera se puede reprocesar por la tercera o décima parte de ese valor.

También la falta de reflejos de las autoridades por incentivar el reproceso en tierra y de este modo generar más trabajo de calidad. El langostino quedó afuera de la última actualización que mejoró los reintegros a las exportaciones de merluza hubbsi y el variado costero desembarcado por los buques fresqueros.

Con el cierre de la temporada en aguas nacionales la zafra de langostino prosigue en una menor escala en aguas jurisdiccionales de Chubut, donde cobra protagonismo la flota amarilla de Rawson.

Dicha flota se ha reconvertido en los últimos años y casi que no tiene vestigios de “artesanal” sino que la mayoría de los barcos han mudado por unidades más grandes y con mayor poder de pesca.

A esta altura del año el langostino se acerca a la costa para iniciar el ciclo reproductivo. Buena parte de las capturas de la flota de Rawson están dominadas por concentraciones de reproductores: los padres de los futuros langostinos de la pesquería 2019.

“Todo lo relativo a la pesca de la especie langostino, y otras especies tranzonales, tanto sea en relación a la apertura y cierre del caladero para esa especies y el establecimiento de medidas de conservación, pesca y control, debe ser resuelto por el Consejo Federal Pesquero, y en el seno del mismo, cada provincia deberá hacer valer sus derechos”, dice la carta que firma Fernando Rivera e ingresó al CFP la semana pasada.

El Presidente de Caipa pateó el tablero con la idea de ponerle coto al sacrificio de adultos reproductores que lleva a cabo la flota de Rawson. Del otro lado las críticas no se hicieron esperar y todos los sectores chubutenses que cerraron fila detrás de Adrián Awstin, el secretario de Pesca provincial.

“Implica un grave riesgo para la actividad pesquera provincial en su conjunto”, dice el comunicado emitido tras el respaldo al Secretario de Pesca provincial, donde Chubut ratificó que no cederá el manejo de la administración de los recursos naturales en el ámbito de su jurisdicción.

Si el objetivo de Caipa era disminuir el esfuerzo pesquero sobre el langostino parece haber ganado una batalla. Chubut acaba de anunciar que limitará la producción de blocks al 50% de la mercadería que ingresa a las plantas de procesamiento. La medida regirá para todas las empresas radicadas en la Provincia con langostino capturado en aguas provinciales.

Pero la amenaza a la pesquería de langostino no pasa por si la flota de Rawson pesca ejemplares adultos en pleno ciclo reproductivo sino por algunas variantes que se analizan por estas horas.

La Resolución 1113/88 establece un límite de 40 metros y una potencia máxima de 2000 HP para los barcos que operan en la pesquería. Durante los últimos años de la gestión kirchnerista y en estos dos primeros de Cambiemos se aceptaron algunas excepciones y se permitió, con distintos argumentos, que una media docena de barcos con más de esa eslora y potencia ingresen a pescar langostino.

El “Xeitosiño”, “Bouciña”, “Maria Liliana”, “María Eugenia”, “Mar Esmeralda”, “Altalena” son algunos de los “exceptuados” que pudieron gozar de la bonanza del langostino mientras otros aguardan y ejercen todo su poder de lobby para pertenecer al grupo de privilegiados.

Moscuzza ultima los detalles del “José Américo”, un nuevo barco factoría construido en Armón Vigo, al que en el última acta de la administración Bustamante, en diciembre del 2015, el CFP le confirió 2600 toneladas de especies no cuotificadas (langostino) luego de una reformulación de dos permisos de pesca que pondrían colorado a Julio De Vido.

Es el primero de tres barcos nuevos que espera ansioso “Pototo” y tiene más de 40 metros de eslora máxima y más de 2200 HP. No podría ingresar a pescar langostino de acuerdo a las resoluciones, todavía, vigentes.

Tampoco podría el congelador nuevo que encargó Valastro al mismo astillero español. Ni algunos fresqueros cuyos armadores ya mandaron a construir tangones, pese a que tienen más de 40 metros de eslora.

Al cierre de esta columna representantes del CFP encabezados por Juan Manuel Bosch, el responsable de la pesca nacional, sin cargo porque no está claro cómo quedará el Ministerio de Agroindustria luego de la reestructuración para achicar el gasto de la política, desfilaban por las cámaras empresarias para consensuar un plan de manejo para el langostino.

Bosch le dijo a los armadores chicos que no pensaba derogar ninguna resolución vigente. En CaIPA justamente le pidieron eso mismo: que la volteen para las empresas integradas: Moscuzza, Solimeno y Valastro.

El Director de Coordinación y los concejeros deberían arrancar por no permitir que nuevos barcos entren a la pesquería por la ventana. O dicho de otro modo, mantener la Resolución 1113/88 impermeable a espurias interpretaciones de eslora.

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