El prófugo más buscado del país y aquella mañana sangrienta en Mar del Plata

La historia del "Banana" Espiasse en su paso por Mar del Plata hace 16 años. Cuando intentó dar un golpe en un banco y terminó detenido tras tomar rehenes junto a otros cuatro delincuentes.

Martín Espiasse, el prófugo más buscado del país y que fuera detenido el viernes en la provincia de Mendoza, protagonizó años atrás uno de los capítulos delictivos más recordados de Mar del Plata.
Aquel 17 de abril de 2001 “Banana” Espiasse tenía 22 años y un prontuario ya robusto, plagado de asaltos y de algunas muertes. Había tenido temporadas completas en prisiones, en institutos de menores y se había animado a salir de su Trelew natal para delinquir en cualquier sitio. Tal como cuenta en su crónica del viernes el periodista marplatense Rodolfo Palacios, su familia era el sitio ideal para que cultivara la semilla del delincuente. Su abuelo y su padre habían sido pistoleros.
Espiasse, que para entonces ya usaba el alias “Eduardo Fuentes”, se reunió en Mar del Plata con algunas personas y se transformó en uno de los miembros de la banda que daría un golpe a un camión de caudales. Junto a los hermanos Di MuroWalterAriel, al mendocino Evaristo Reguele Miranda, y a Rodolfo Vaca Bilbao, “El Cordobés” o “El Viejo“, se organizaron para aquella mañana del 18 de abril.
Tapa del diario LA CAPITAL el 18 de abril de 2001.
Tapa del diario LA CAPITAL el 18 de abril de 2001.
El plan no podía fallar: tenían el dato de que a las 11 el camión de caudales estacionaría frente al banco Scotia Bank-Quilmes de Independencia y Roca, y que los custodios cargarían con una millonaria suma de dinero. Cinco delincuentes armados contra dos custodios, a lo sumo tres, más el factor sorpresa, harían del intento un golpe seguro.
Sin embargo, el camión nunca llegó y, en el momento, la banda decidió entrar al banco a robar las cajas. Ariel Di Muro permaneció en la puerta de “campana” mientras que los demás ingresaron de forma improvisada, sin estrategia definida. Un policía en la vereda advirtió la maniobra y dio la voz de alto: el tiroteo fue inmediato. Di Muro y el policía resultaron heridos.
Adentro del banco la situación se precipitó y Espiasse fue uno de los más decididos al enfrentar al policía que estaba en la garita de seguridad. Encerrado, el policía se negó a salir, entonces Espiasse junto a Di Muro, “El Cordobés” y a Miranda se repartiaron roles. Dos de ellos saquearon las cajas, otro controló al policía y el restante amenazó a los rehénes.
Siete empleados y dos clientes fueron retenidos al mismo tiempo que decenas de policías rodeaban el banco. Hubo nuevos tiroteos que destrozaron los grandes ventales del banco y permitieron la huida despavorida de algunos clientes.
Espiasse y sus cómplices iniciaron una negociación con el mediador Carlos Cechettoque se extendió por dos horas, con el aval del fiscal Alfredo De Leonardis.
Finalmente la banda completa se entregó con la única condición de “salir con vida”. Todos tenían en su pasado encierros en cárceles, por lo tanto no era algo que desconocieran. Además siempre estaba la posibilidad de la fuga.
Durante algún tiempo todos estuvieron presos pero lograron salir en libertad y no se alejaron del delito sino todo lo contrario. La banda volvió a juntarse -se agregaron Jessica Fernández, Jorge González, Gastón Barrientos y Roque Ortiz- y el 15 de junio de 2007 intentó un robo similar en la sede del Ministerio de Economía de Chubut. El asalto volvió a salir mal y dos policías murieron en el tiroteo: Oscar Cruzado y Pablo Rearte.
Barrientos, Miranda, González y Di Muro fueron condenados a perpetua“El Cordobés” y Espiasse fugaron e hicieron todo lo posible para no caer presos nuevamente. El Cordobés, para no correr riesgos, se mató. Fue en un departamento de Mar del Plata, el 3 de agosto, cuando estaba cercado por la policía de Chubut.
Espiasse, en tanto, se cambió la fisonomía, cambió su nombre y fue detenido en Mendoza. Estuvo preso con otra identidad hasta que en 2010 fue bien identificado y se lo condenó a cadena perpetua por el doble homicidio de policías.
Protagonizó una fuga del Hospital Central y se arrojó a las aguas del Canal Cacique Guaymallén, pero fue recapturado. Por su peligrosidad se lo trasladó al penal de Ezieza, donde en 2013 fue parte de un escape masivo y hasta el viernes había permanecido en la clandestinidad. Algunas versiones aseguran que fue parte del mayor golpe en la historia de Chile, cuando el 3 de marzo de 2015 un grupo comando se robó 11 millones de dólares de un camión de caudales del aeropuerto internacional de Santiago.

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