Mató a puñaladas a una mujer, le dio el pésame al padre y ahora lo condenaron a 24 años de prisión

Se trata de Oscar Orlando Sosa, el hombre que asesinó a Melisa Tuffner en julio de 2015.

El Tribunal Oral Criminal Número 8 de Lomas de Zamora condenó a 24 años de cárcel a Oscar Orlando “El Buey” Sosa, tras hallarlo culpable del asesinato de la joven Melisa Tuffner, una joven estudiante de 22 años. Según la sentencia, en julio de 2015 el hombre la atacó a golpes y puñaladas en una calle de la localidad de Glew.

Por unanimidad, los jueces Nicolás Amoroso, Gustavo Ramilo y Alejandro Garlata condenaron a Sosa por el delito de “homicidio simple” y le aplicaron un año menos de prisión a lo que había solicitado en su alegato el fiscal del juicio, Pablo Pando.

Por su parte, la defensa oficial había pedido que el acusado, quien solicitó no estar presente en la lectura del veredicto, sea absuelto por falta de pruebas o, en forma subsidiaria, se lo condene a ocho años. Una vez se conoció la condena, los familiares de Melisa y vecinos de Temperley, junto a organizaciones de defensa de las víctimas de inseguridad, se mostraron satisfechos y emocionados. Marcelo, padre de la chica, dijo estar “muy agradecido con el fiscal, su equipo y todos los que acompañaron durante estos dos años de investigación”.

“Quiero que ahora mi hija descanse en paz, vamos a seguir trabajando por la memoria de ella, ayudando a otras personas que pasan por lo mismo y les cuesta llegar a la Justicia, para que sepan todo lo que puede llegar a pasar en una causa judicial”, agregó. Si bien el fiscal aclaró que fueron muy pocas las pruebas que se pudieron recabar durante la investigación, destacó que fueron muy importantes las imágenes de las cámaras de seguridad de un gimnasio y de una peluquería, que registraron al asesino mientras seguía a la joven.

Todo ocurrió la tarde del domingo 19 julio de 2015, cuando Sosa vio en la calle a Melisa y comenzó a perseguirla mientras ella se dirigía al centro cultural ‘El Gringo Viejo’ en Glew. Tenía previsto después encontrarse con su familia e ir a la cancha de Temperley -equipo del que era hincha- pero nunca llegó. Los vecinos la encontraron herida y agonizando.

Fue trasladada a la Unidad de Pronta Atención (UPA) de Longchamps, donde los médicos constataron que presentaba dos heridas punzo-cortantes profundas en la cabeza, una en la parte posterior y otra en la sien, y un corte en la cara, además de golpes. Horas después, su familia decidió llevarla al Hospital Sirio Libanés, en el barrio porteño de Villa Devoto, aunque la joven llegó allí con muerte cerebral y finalmente falleció a los tres días.

El femicida era vecino de la familia. Incluso participó de una marcha para pedir justicia por el crimen de Melisa y un mes después, fue personalmente a hablar con su papá para darle el pésame. Un día después se presentó en la comisaría y si bien no hizo una confesión, los policías que lo recibieron ese día declararon que dijo: “Me vengo a entregar, sé que me están buscando. Mi alma es impura, sé por qué Dios me puso aquí”.

LA CAPITAL

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