UNA FALSA DENUNCIA TERMINÓ EN UNA PROPUESTA DE UNA EMPRESA...SE DETECTARÁN LOS FALSOS LLAMADOS

Una voz anónima alertó sobre un crimen nocturno. Dio dirección exacta y la policía se vio obligada a desplegar un operativo para prevenirlo. El desenlace acabó en un avance tecnológico de gran ayuda.

Eran las 4 de la tarde del 20 de septiembre pasado. La primera ser resistía a llegar y los vientos de inviernos aún molestaban. Los operadores del 911 recibían llamadas de todos los sectores de Mar del Plata, la mayoría a causa de la activación de alarmas. Los sensores de movimiento, muchas veces mal calibrados, se disparaban apenas una brisa los movía. También había comunicaciones por robos, por peleas. Hasta que una llamada sacudió la monotonía: “Esta noche va a ocurrir un asesinato en Juan B. Justo y Rivas” dijo la voz anónima y grave.

De inmediato se dispuso un operativo para la cual fue convocada la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) y la comisaría novena, con jurisdicción en la zona del anunciado crimen. También el Comando de Patrullas aportó sus recursos con el fin de desplegar personal en los alrededores de ese sector de la ciudad y además se le dio aviso a la fiscalía de turno, a cargo de Andrea Gómez.

La noche llegó con más frío aún en un día en el que se había conocido, por ejemplo, que Gendarmería tenía un informe que hablaba de homicidio y no suicidio en la causa Nisman. Ese día también había sido detenido en Mar del Plata un policía acusado de proteger a una banda de narcomenudeo VIP. A la noche de ese miércoles lo único interesante parecía ser el partido de Racing por la copa Sudamericana. Algo poco interesante.

Cada automóvil que se detenía, cada persona que dejaba el supermercado Toledo, cada chico que aún merodeaba a las afueras de la escuela despertaba la atención.

Los policías hicieron un relevamiento de la zona, aguardaron con paciencia y cierta desconfianza, pero el protocolo indicaba eso. Aún pese a que el número desde el cual se había realizado la comunicación tenía 97.604 llamadas en los anteriores 100 días. Esa impactante e imposible cantidad de comunicaciones al 911 le daba a los investigadores la hipótesis de pensar que el rastreo del titular había sido alterado, precisamente para mantenerse a resguardo.

Finalmente la noche pasó y aquel vaticinio no se cumplió. No hubo asesinato en Juan B. Justo y Rivas pero los investigadores dispuestos a reconstruir su orgullo o bien cumpliendo con el deber de buscar responsables de una falsa denuncia se comprometieron con la pesquisa.

Apenas llevó unas horas establecer que el número llamante pertenecía a la empresa Personal y que se lo conocía como “reservado para la ingeniería de la compañía”. Esto significa que esa línea da curso a comunicaciones que provienen de teléfonos con pantalla bloqueada (flag de emergencia) y no permiten la identificación del aparato celular desde el que se efectúa la llamada original.

La posibilidad de identificar al autor de esa temeraria comunicación al 911 se agotó en esa misma respuesta técnica. No había manera de llegar hasta el llamante.

Aunque existió descontento en los investigadores no fue del todo negativa la situación: la fiscal Andrea Gómez y el personal policial solicitaron a la empresa prestataria del servicio (Personal) una salida para futuros casos similares. Y la solución llegó, ya que desde el 27 de septiembre la empresa incorporó una nueva herramienta de sistema que permitirá identificación del teléfono celular desde el cual se realice la llamada “de emergencia”.


“Los bromistas del 911” existen. A diario realizan llamadas tan solo para molestar o para entorpecer al sistema de despacho de recursos policiales. Desde hace unos días pueden exponerse a consecuencias penales que les harán repensar sus chascos.

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