La fiscal del caso Lucía Pérez se defendió de los cuestionamientos

Lo hizo en un escrito dirigido al juez de garantías Gabriel Bombini en el que respondió el pedido de cese de detención del imputado Alejandro Maciel. "No fui yo quién puso a Lucía en situación de muerte", dijo y admitió que se hace cargo de haberse "mostrado abatida ante los medios".

La fiscal María Isabel Sánchez salió a defenderse por primera vez de los cuestionamientos que se le hicieron en los últimos meses por su labor en la causa que investiga la muerte de la menor Lucía Pérez.

En verdad respondió a la defensoría oficial que, al pedir el cese de detención de Alejandro Maciel, uno de los imputados, había mencionado la “una audaz, aventurada y muy infortunada conferencia de prensa que brindó a escasos tres días del inicio de la investigación”.

En el escrito dirigido al juez de garantías Gabriel Bombini, en el que rechaza esa petición, aprovechó para contar por primera vez su postura en la causa Lucía Pérez, muy cuestionada en el ámbito judicial y en los medios de comunicación.

Sánchez dice a María Laura Solari, la defensora oficial de Maciel -y los otros dos imputados- que “si hubiera habido algún indicio de falta de objetividad en mi trabajo, hubiere utilizado las herramientas procesales correspondientes al apartamiento de la suscripta al frente de la investigación”.

“Sin embargo -continúa-, está a las claras demostrado, que más allá de las apreciaciones personales que pueda hacer sobre mi persona, las que tiene todo el derecho de expresar, pero no en el marco de una encuesta judicial, no hay ningún elemento que permita poner en duda mi objetividad procesal”.

Respecto a su labor, entendió que “he realizado todas y cada una de las medidas que correspondieron a fin de conocer la verdad histórica y cuál es la relevancia jurídica y la participación de los imputados en la misma. La única medida que la defensa ofreció fue la Junta Médica, a sabiendas que yo la iba a solicitar también”.

Luego agregó que “no fui yo la que provocó la movilización popular. No fui yo la que causó dolor y daño absolutamente innecesario e irreparables. Porque no fui yo quien vendió estupefacientes y propició el consumo de Lucía Perez Montero, tanto además como para provocar una asfixia tóxica. No fui yo quien la puso en situación de muerte”.

Vale recordar que la fiscal Sánchez había llamado a una conferencia de prensa tres días después de la muerte de Lucía Pérez y narrado una secuencia de los hechos que hasta el momento no encontró certificación definitiva en los trabajos forenses.

“Esa conferencia de prensa, no fue programada por mí -indicó-; fue propiciada por la casualidad ya que en esta ciudad se desarrollaba el coloquio de Idea y estaban los medios de todo el país cubriendo el evento, y al tomar conocimiento de un femicidio en la ciudad cubrieron la noticia, apersonándose en mi despacho sin aviso”.

Por otra parte, admitió lo que considera dos puntos para ella cuestionable: “Si me voy a hacer cargo de dos cuestiones: La primera: haberme mostrado totalmente abatida ante los medios. Lamentablemente para algunas personas, soy un ser humano antes que Fiscal. No puedo evitar demostrar emociones. Pero sé escindir las
mismas al momento de encarar una investigación, primando la objetividad que debe guiar mi trabajo”.

También entendió como una falla “haber creído a rajatabla las conclusiones de la autopsia realizada por una profesional de la salud reconocida en el Cuerpo Médico departamental.

Nunca hablé de empalamiento. Sí dije, tal como lo decía la autopsia, que la menor había sido abusada con un elemento duro y romo diferente del miembro viril. Ello no surgió de una encendida imaginación mía, sino de la comprobación física realizada por una profesional médica. En la misma autopsia se indicó además que el cuerpo había sido lavado”.

Finalmente, Sánchez agregó que “debo aclarar que la familia de la víctima es quien me pidió que diera a conocer los hechos tal como se sabían en ese momento”.

LA CAPITAL

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