Falleció el menor baleado y autorizaron la ablación de órganos

Ocurrió esta mañana, pero el fiscal ya investigaba el hecho como un homicidio luego de que los médicos confirmaran la muerte cerebral el viernes. La principal hipótesis se orienta a viejas rencillas y disputas en el barrio Los Pinares.

El menor de 16 años baleado el jueves a la noche en una calle del barrio Los Pinares falleció esta mañana y el fiscal de la causa Juan Pablo Lódola ya investiga el caso como un nuevo homicidio en la ciudad.

Ezequiel -su apellido fue preservado- recibió un tiro en la cabeza en circunstancias poco claras mientras circulaba con su motocicleta por Remolcador Guaraní y Strobel.

De acuerdo a la primera versión aportada por la madre, un amigo llegó a su casa pasadas las 23 del jueves para avisarle que su hijo había sufrido un accidentes de tránsito. La mujer se dirigió al lugar y encontró a su hijo desvanecido junto a la motocicleta.

Por ese motivo, según el relato inicial, en un primer momento los médicos del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) desplegaron protocolos para un traumatizado. Sin embargo llamó la atención que no tuviera otras lesiones más que una en la cabeza, en la parte posterior, entre la nuca y la oreja. Poco después una tomografía entregó la información menos esperada: el menor tenía un impacto de bala con compromiso neurológico grave.

El viernes, luego de que el personal médico del Hospital Interzonal confirmara a la familia de la víctima la muerte cerebral se iniciaron los trámites correspondientes para autorizar la ablación de órganos al establecerse que no había posibilidades de recuperación. Desde ese momento, la fiscalía comenzó a investigar el caso como un virtual homicidio.

Este sábado a la mañana, fuentes del Hospital Interzonal confirmaron a LA CAPITAL que Ezequiel falleció.



El ataque

La investigación del hecho quedó en manos de la DDI local y de la comisaría séptima que, preliminarmente, se enfocaron en las relaciones de la víctima. Todo parece indicar que no existió un intento de robo y que el ataque habría estado motivado en rencillas por cuestiones vecindarias.

El menor vivía en un contexto de amistades peligrosas y había tenido ya algunos conflictos con la ley penal a pesar de su corta edad. Incluso según fuentes de la comisaría séptima durante la primera parte del año se había visto inmiscuido en un hecho violento que acabó con otro joven baleado.

En la noche del jueves había concurrido a a la escuela de San Juan y Moreno y regresaba acompañado por un amigo y ambos se movilizaban en sus motocicletas.

Al llegar a Remolcador Guaraní y Strobel los jóvenes dividieron sus caminios por dos razones: Ezequiel iba a seguir a su casa y el amigo a comprar droga. Por eso es que no hay testigos del ataque. Lo cierto es que minutos después el amigo de Ezequiel fue avisado que éste se hallaba tirado junto a la motocicleta a una cuadra de allí y fue asistirlo.
Al ver que no respondía se dirigió a la casa de los padres de Ezequiel -sita a solo dos cuadras- y les narró lo sucedido.

Los familiares fueron en camioneta, lo recogieron y lo llevaron al HIGA. Esa poca información fue la que llevó a la madre a decir que había sido un accidente de tránsito lo que había originado el desvanecimiento.
Recientes episodios de violencia en el barrio Los Pinares se conectan con otros ocurridos hace ya un par de años.


Después del último verano uno de los delincuentes más conocidos de la zona cayó preso -fue durante el allanamiento por un falso secuestro de una joven- y desde entonces existen disputas por la venta de estupefacientes. Los investigadores no descartan que la bala que hirió a Ezequiel haya sido disparada con la fuerza de ese conflicto.
LA CAPITAL

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