Jóvenes y empleo, en números Adelanto de las conclusiones

Resultado de imagen para jovenes buscando empleoEntre el segundo trimestre (abril-mayo-junio) de 2015 y el cuarto trimestre (octubre-noviembre-diciembre) de 2016, la tasa de desempleo en jóvenes entre 18 y 25 años se incrementó en más de 3 puntos porcentuales, llegando a un máximo de 23,63% en el segundo trimestre de 2016.

Estas cifras van a contramano del proceso previo experimentado por los jóvenes. En el segundo trimestre de 2004 el desempleo juvenil se ubicó en 27,86% y se redujo sensiblemente a 17,12% para el segundo trimestre de 2008. La crisis de 2009 lo elevó a 19,94%, pero luego se evidencia una nueva reducción que ubica en un 17,86% a la tasa de desempleo juvenil en el año 2015. Es ostensible el salto a 23,63% en 2016, en línea con el aumento de la desocupación en el conjunto de los estratos etarios.
Durante la etapa anterior, la expansión económica y el aumento de los salarios reales abrieron oportunidades para la formación de los jóvenes. Se constata que la tasa de escolarización se incrementó a partir de 2007 y sostenidamente hasta 2011 (de 41,91% a 44,85%), dando cuenta de la mayor holgura de los hogares para propiciar la escolarización de sus integrantes en edad de formación.
Nuevamente, a partir del año 2013 la tasa de escolarización aumentó consistentemente de 43.67% a un máximo de 45.61% de los jóvenes de 18 a 25 años. Cada punto porcentual de aumento en la tasa de escolarización equivale a aproximadamente 37.600 jóvenes de entre 18 y 25 años.
En efecto, en octubre de 2014 se implementó el Plan Progresar, un programa de subsidio dirigido a los jóvenes de entre 18 y 24 años, que tenía como requisito -para su continuación- la aprobación de una cantidad mínima de materias o cursos. En efecto, propiciaba la escolarización juvenil.
El incremento de la tasa de escolarización de 2 puntos porcentuales (43,67% a 45,61%) entre 2013 y 2015 equivale a cerca de 750.000 jóvenes que se abocan a los estudios universitarios, terciarios o capacitaciones de distinta índole, y se trata de un valor similar a los beneficiarios del Plan PROGRESAR.
Es también relevante observar la evolución de la cantidad de jóvenes que se dedican full time al estudio: pasaron de un 55.89% en 2004 a un máximo de 67.79% en el 2015.
Como contracara, durante el 2016, el porcentaje de alumnos con dedicación exclusiva, disminuyo hasta 64.11%, más de 3 puntos porcentuales, lo cual significa más de 113 mil jóvenes adicionales que comienzan a combinar el estudio con el trabajo o con la búsqueda de empleo.  Se trata de un número muy similar a los que peregrinaron a la Rural en busca de su primer trabajo.
Desde la llegada de Cambiemos se han acentuando los programas de inserción laboral bajo condiciones de precarización, en detrimento de los programas que incentivaban la formación profesional y universitaria de la juventud. De esta manera se comienzan a vaciar programas como el PROGRESAR, para darle más importancia a convenios de primer empleo con empresas como Mac Donalds, el Plan Primer Empleo o  el Programa de Inserción Laboral.

CEPA (CENTRO DE ECONOMÍA ARGENTINA)

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