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COLOCACIONES DE PARARRAYOS

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SE VIENEN LAS CLASES!!!!

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Dos hermanos policías quedaron involucrados en supuesta usurpación

La casa ocupada de la esquina de Alvear y Güemes y a su lado el comercio `Carolina´Es por la propiedad de un importante inmueble en Garay y Alvear. Uno de los agentes es el actual morador de la vivienda. Dos mujeres que acreditan ser las dueñas de la casa intentaron desalojarlo y fueron amenazadas
Dos hermanos efectivos de la policía bonaerense quedaron involucrados en una supuesta usurpación de un importante inmueble de la zona Güemes. Dos mujeres provenientes de Capital de Federal, con papeles que las acreditan como las legítimas dueñas de la vivienda, intentaron desalojar a los moradores y resultaron detenidas por “violación de domicilio”. Además denunciaron que fueron golpeadas y amenazadas de muerte.


La casa en disputa queda en una de las esquinas de la intersección entre Alvear y Garay, con entrada por ambas calles. El garaje del inmueble, que da a Garay al 1200, fue acondicionado y ahora funciona como un local de ropa de moda llamado “Carolina”.

El miércoles a las 11 el comercio “Carolina” fue clausurado por la Municipalidad. El subsecretario de Control, Adrián Alveolite, explicó que la situación del negocio “era irregular, no tenía habilitación y había sido gestionado por personas sin derecho y sin la aprobación de sus legítimos dueños”.

Una hora después de la clausura, dos mujeres intentaron abrir la puerta de la casa, que da a Alvear al 2700, con una llave que no usaban hace años, pero que igual coincidía con la cerradura. Dentro de inmueble había un hombre.

-¿Quién es?

-¡Las dueñas!

La puerta se abrió y quedaron cara a cara las propietarias del inmueble, Liliana y Silvia Joaquín de Capital Federal, con un agente de la policía de la Distrital Centro, de 20 años, que se encontraba en el interior y que decía ser el sobrino del legítimo dueño. Las con la llave en la mano y el agente con su arma reglamentaria. Sin mayores presentaciones las hermanas entraron a la vivienda.

Liliana y Silvia dijeron que el policía las recibió armado y que en el interior de la vivienda había sobre la mesa un revólver calibre 32. Hubo gritos e insultos de ambas partes. Ellas exigieron al hombre se vaya. El policía intentó echarlas.

A los pocos minutos arribó un móvil de la comisaría novena. Cuando el oficial estaba pidiendo explicaciones llegó el hermano del morador de la vivienda, otro policía que se identificó como oficial de Drogas Ilícitas quien -según las mujeres- entro a los golpes y al grito de: “Ustedes hijas de puta no me van a sacar mi casa”.

Entre los gritos, el oficial de la comisaría novena sacó en limpio que las mujeres decían que eran las dueñas y herederas de la propiedad mientras que los policías decían que era la casa de su tío, que la había comprado hace años. Todos decían tener papeles que acreditaban esto. Bajo el apremio de esta situación, el oficial llamó a la Unidad de Flagrancia y el fiscal Pellegrineli ordenó que las dos mujeres sean aprehendidas por “violación de domicilio” y el morador de la vivienda por “tenencia ilegal de arma de uso civil”.

Las hermanas Joaquín declararon a El Atlántico que fueron maltratadas por la policía dentro de la comisaría novena y amenazadas a “volver a ser detenidas si caminan si quiera cerca de la casa”. Además, denunciaron que una vez que las liberaron, pero dentro de la dependencia, el tío de los policías, identificado como Vicente Pacheco, las agredió físicamente: a Silvia la golpeó en una pierna y a Liliana la sujetó fuertemente de los brazos y las amenazó con un contundente: “Hijas de puta las voy a matar”.

Este jueves Liliana y Silvia recorrieron Tribunales, hicieron denuncias y reclamaron por la restitución del inmueble. Mientras, la casa de Alvear y Garay quedó ocupada por los dos policías.

VIVIENDA EN DISPUTA

Liliana y Silvia Joaquín son hermanas, rondan los 50 años y viven en Capital Federal. El inmueble era de su abuelo Elías y al fallecer lo heredó su padre Alberto junto con otros hermanos y hermanas. Al morir Alberto hace más de 10 años, ellas y su madre quedaron como legítimas herederas del bien. (Documentación que El Atlántico posee copia).

Hace unos 15 años, tuvieron un conflicto legal con dos personas, María Cristina Calligaro y Vicente Pacheco, quienes intentaron usurpar la propiedad. El conflicto terminó cuando hubo una orden judicial de desalojo y de restitución del inmueble por orden del juez Esteban Viñas.

Según las hermanas Joaquín, en los últimos años recibieron numerosas amenazas de muerte por teléfono que, a pesar de haber sido anónimas, se las adjudicaron a Calligaro y Pacheco. Por estás amenazas -explicaron- tuvieron que mudarse más de seis veces a lo largo y ancho de Capital Federal.

En 2005 la casa volvió a ser objeto de disputa. Calligaro presentó un documento en la Municipalidad, firmado por un escribano nacional Eduardo Hirsch, en donde acreditaba que Alberto Joaquín le había vendido el inmueble en 1994 que él mismo había comprado en el pasado. Este documento resultó ser apócrifo: no contaba con las firmas de los participantes, el nombre de Alberto estaba mal escrito, la casa no había sido comprada sino heredara, y el bien no se podía vender. (Documentación que El Atlántico posee copia). Por esta situación, las hermanas Joaquín, realizaron una denuncia por fraude y robo de identidad.

Hace unos 15 días, Liliana y Silvia se comunicaron con la Municipalidad ya que habían recibido información de que su casa estaba ocupada. Desde la Municipalidad les explicaron que había un expediente en el que los supuestos propietarios, Calligaro y Pacheco, querían hacer unas refacciones para modificar el garaje y utilizarlo como negocio.

El local donde funciona “Carolina” fue clausurado el miércoles a la mañana por no tener los planos habilitados. Sin embargo el jueves a la tarde no tenía las fajas de clausura y se encontraba en plena actividad comercial. El subsecretario de Control al enterarse de esta situación ordenó nuevamente su clausura.

A pesar de lo que dispuso la Municipalidad, desde la comisaría novena y la Fiscalía de Flagrancia, dijeron que ese local tiene habilitación hasta el 2015.

Redacción El Atlántico

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